lunes, 20 de octubre de 2014

EL MISTERIO FINAL


Tras un delicioso desayuno, nuestros cinco amigos (zanquilargos ya) y su mascota corren por la soleada campiña hacia la decrépita mansión abandonada de Raven's Mannor con el propósito de resolver el misterio. ¿Qué misterio? No se sabe, porque la autora ha olvidado especificarlo (su tumultuosa vida privada le ha impedido concentrarse últimamente en su trabajo) y este será el motivo de que la editorial rechace el manuscrito. Las cuartillas de puño y letra de la autora reposarán en el cajón más bajo de un escritorio Reina Ana durante cincuenta años y sus herederos ni repararán en él cuando vendan el mueble. No se haga el lector ilusiones: al escritorio se lo comerá la carcoma, al manuscrito los ratones y sanseacabó. La pregunta surge imparable: si la obra no se publicó y el manuscrito fue víctima de desaprensivos roedores domésticos.... ¿de dónde salen los cinco niños y el perro? Este es el segundo misterio que van a resolver para nosotros.
El primero es aquél que la autora olvidó especificar. Cuando se cuelan por la inevitable trampilla abierta que conduce a los consabidos pasadizos que llegan a la habitación sin ventanas donde hay un solo mueble que es un arcón, Tim grita: "¡Atiza, el arcón!". En el arcón hay una cajita de rapé vacía que contiene un manuscrito que en condiciones normales les llevaría a un mapa y demás.
El segundo misterio (cómo es posible que los personajes anden sueltos sin permiso del editor ni de la autora ni de sus herederos) está a punto de desvelársenos. El caso es que Pam (nunca se llega a saber si es chico o chica) le dice a Tim: "mira, hay más cosas en el arcón" El perro Pum olfatea y Pam revuelve entre cachivaches, aparta una alfombra persa con un mensaje, retira un jarrón chino roto con un dibujo que contiene un laberinto, se fija un instante en una daga con un rubí en la empuñadura y por fin toma entre sus manos el objeto que nos interesa, lo hojea y Pum se pone a ladrar alborozado mientras Tim exclama excitado: "¡Hurra, por fin podremos librarnos de la vieja!". Los cinco niños prorrumpen en exclamaciones, se abrazan y en su felicidad llegan hasta el llanto pues han dado por fin con aquello que les hará libres: podrán escribir sus propias historias porque han encontrado un manuscrito encontrado.

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