jueves, 13 de junio de 2013

RONDA DE RON

El viejo pirata regresa, después de veinte años de mala suerte, calamidades y desgracias, a la isla de la Tortuga. El Caribe ya no es lo que era y los grandes perros del mar (Drake, Morgan, Hawkins, El Olonés y los demás) han desaparecido para siempre: en las selvas, en los calabozos, en la horca; los que quedan han caído todavía más bajo y trapichean aquí y allá, de isla en isla, sin dignidad y sin fortuna. El puerto ya está a la vista, pero a medida que el achacoso cascarón se acerca al muelle el viejo pirata advierte con tristeza los cambios: ya no queda un solo barco de los de antes, viejo y sucio; ahora todo son elegantes balandras de impecable arboladura. Al saltar a tierra, su chusma y él caminan entre primorosos rollos de cabos y proas decoradas con gusto, y se sienten extraños al verse examinados de arriba abajo por marinos de fina estampa, que parecen funcionarios de vacaciones. Para quitarse de encima esta sensación de irrealidad se dirigen a "El oro y la sangre" a emborracharse como es debido, pero la taberna ya no tiene ese nombre, sino el de "Lord Jim". A pesar de todo, el contramaeste quiere ser optimista.
- No importa, capitán. Ron seguro que les queda.
El local ha perdido aquella oscuridad de los buenos tiempos, aquella roña, aquella costra, aquel moho, aquel desastrado abigarramiento: es un espacio luminoso y limpio, de finas líneas minimalistas. Tom El Chorlito no puede más.
- ¡Esto es una mierda!
El contramaestre persiste en su esperanza a pesar de el murmullo amotinado de los otros.
- Vamos a sentarnos, capitán.
- ¿Tú crees que nos fiarán? -le susurra el viejo pirata- Porque venimos sin blanca.
- Hombre, capitán... digo yo que sí. Tanto no pueden haber cambiado las cosas...  
Al momento se materializa ante ellos un oblicuo camarero inescrutable.
- ¿Qué pedirán, caballeros?
Todos se miran entre sí con una especie de cohibido estupor. "ron, ron", murmuran todos sin mirar al tiparraco. El contramaestre se dirige al viejo pirata.
- Que... digo yo que ron ¿no?
El capitán se hace portavoz de los suyos.
- Una botella de ron.
- Por supuesto, señor. ¿De qué marca?

2 comentarios:

Xaquín dijo...

Muy bueno

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=TylvUGJIi_w