sábado, 28 de abril de 2012

BELLAVISTA

2201, 17 de marzo. Todos los cráteres grandes están ocupados por los hoteles de categoría. Es natural: cuando empezó a ponerse de moda venir a pasar las vacaciones a la luna los precios eran una locura y sólo los bilgates de entonces podían darse aquel lujo, pero de eso ya hace un siglo. Cuando yo era pequeño, mi padre nos trajo una vez de vacaciones a un hostal que, bueno, estaba bien; la verdad es que me aburrí como una ostra, porque el negocio todavía no estaba pensado para familias y no había mucho que hacer, pero como experiencia no estuvo mal. Ahora la oferta es mucho mayor: el precio de los vuelos está tirado y puedes elegir entre una amplia gama de posibilidades, como dicen los folletos. Están los hoteles históricos como el Moon Plaza, el Ritz o el Kuwait; los grandes temáticos como el Dinasty, el Star Treck y el Bonanza; los menos exclusivos como el De Luxe, el Río o el Cocoa -donde estuve hace veinte años, en una boda. Y luego hay sitios más al alcance de casi todo el mundo, apartahoteles, hostales, moteles más o menos cutres (con o sin baño en las habitaciones). Y están las pensiones como ésta.

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