sábado, 15 de diciembre de 2012

Nada que ver

Ésta era la frase de reclamo de aquel lugar, cuyo nombre encontré en una lista turística de rutas rurales de una sección cultural de un semanario dominical de un periódico nacional, no recuerdo cuál. Y, efectivamente, a primera vista no había nada que ver; recorrí los alrededores sin resultado  monumental ni paisajístico alguno: se trataba de un lugarejo más, con techos de uralita sobre casas desvencijadas en medio del páramo; los vecinos a los que pregunté no supieron darme motivos para permanecer allí, de manera que iba a meterme en el coche para volverme por donde había venido cuando reparé en el único bareto. Entré en su penumbra con olor a lejía y desde detrás de su barra fui mirado por mi destino: aquellos ojos verdes.

miércoles, 10 de octubre de 2012

PERO AÚN HAY MÁS

¿Dolores de espalda o de cabeza? ¿Úlceras de estómago o de cualquier otro tipo? ¿Trastornos psicológicos, psiquiátricos o psicosomáticos? ¿Problemas en el trabajo, en casa o en la familia? ¿Cansad@ de pagar carísimos objetos de consumo? ¿Hart@ de la televisión, la radio, los periódicos o internet? ¿Minusvalorad@ por jef@s, compañer@s, familiares y amig@s? Esos problemas y todos los demás tienen ahora una fácil solución con nuestro kit Chaomaster, en el que le proporcionamos la solución definitiva: un ligero y sólido revólver Peacefull con dos tambores cargados junto a una caja extra de munición,  que le ayudarán no sólo a poner fin a todas sus frustraciones sino también a las de jef@s, compañer@s, familiares y amig@s. Ideal para convenciones y congresos profesionales, reencuentros de ex-alumnos, barbacoas y eventos de todo tipo, así como cenas privadas y citas íntimas. Llame ahora al número que aparece en pantalla y, por un precio muy inferior al que espera nuestro Chaomaster será suyo.
 No olvide que si quiere aliviar las miserias de otras personas además de las suyas debe hacerlo antes de volarse la tapa de los sesos.

domingo, 2 de septiembre de 2012

EMPEZAMOS BIEN

La inmensa nave que transporta un nutrido contingente de seres pertenecientes a una civilización vertiginosamente superior a la nuestra entra por fin en la atmósfera terrestre y se dirige al lugar que ellos, tras siglos de vigilancia minuciosa y sesudas consideraciones, consideran el centro neurálgico de la Tierra: Madrid. Y, en Madrid, al lugar que piensan ser su verdadero motor: el estadio Vicente Calderón.
Se celebra a pinaltis el momento definitivo de la final de la Copa del Rey cuando la nave antes mencionada se situa en la exacta vertical del estadio, oscureciendo la ciudad desde el paseo de Pontones hasta Marqués de Vadillo. De la nave nodriza desciende otra, de dimensiones mucho más modestas, que levita a un metro sobre el césped abarcando la distancia que separa los puntos de penalti. En este momento, los mercenarios extranjeros de ambos equipos huyen a los vestuarios y los canteranos se retiran a sus respectivos banquillos. Su Majestad, desde su palco, no da crédito; es consciente de su deber, de que es el representante de la Nación ante el mundo (en este caso, ante la galaxia), pero no se le ocurre qué decir. En las gradas se ha hecho el silencio. De la parte superior de la nave surge un gigantesco holograma donde un tiparraco no muy de fiar emite un mensaje de paz, fraternidad y así.
No será el rey quien le responda, será, como siempre, la voz de uno de los cincuenta y seis mil celtíberos qu reodean al artefacto: de repente, se oye el ronco clamor de una trompeta de plástico y, acto seguido el grito que resume todos los gritos, el que inflama el corazón de cada uno del los presentes,  el que Su Majestad siempre lamentará no haber pronunciado:
- ¡Hiiiijooooopuuuuuuuutaaaaaaaa!

viernes, 13 de julio de 2012

Todos a la horca

El hombre endurecido por diez años de exilio se encuentra de nuevo, disfrazado de mendigo, en el que fue su reino. Su avieso hermano se lo arrebató sin piedad, y hubiese acabado con su vida de no haber él huido a uña de caballo. No era un país próspero el que dejó, ni grande, ni bien relacionado, pero era el suyo, es decir, de su propiedad: cada habitante, cada bosque, colina, árbol, piedra, casa, embarcación le pertenecían y ahora es su astuto hermano quien posee con fraudulencia el reino. Por fortuna, hay algunos hombres (y uno más) que han conservado la fidelidad debida a su padre y le aguardan a él para que levante al pueblo contra el miserable usurpador; en este momento, el falso mendigo se encamina al lugar en que esos hombres le esperan, pero se encuentra atónito.
Ha desembarcado esta mañana en el que diez años antes era un minúsculo puerto en la desembocadura embarrada de un río y ahora, una vez dragado y construidos muelles, dársenas y almacenes, es un amplio lugar donde los barcos de más que mediano calado comercian y traen y llevan pieles y marfil y esclavos; luego ha tomado el antaño polvoriento o anegado camino de la corte, que es ahora una vía embaldosada con numerosas desviaciones que llegan a todas partes y cruza canales y campos bien labrados, y cuando por fin llega a las que él recordaba ruinosas murallas de la Corte, ha visto alzarse ante sí... bueno, en una palabra: prosperidad.
Pero nada de todo esto le ha hecho reflexionar todavía; recapacitará, en cambio, cuando se encuentre frente a los rostros verdosos de los hombres que fueron despojados como él de sus legítimas propiedades y esperan que de nuevo florezca aquella mierda.

miércoles, 4 de julio de 2012

Callejón sin salida

Considero que sólo una gentecilla bien alimentada puede emplear, con la soberbia imbécil propia de la chusma, la expresión "comida basura". ¿Basura? ¿Puede concebirse que la basura se coma? o, dándole un giro a la cuestión, ¿puede apellidarse "basura" a algo que se puede comer? Comprendo que los traductores no suelen ser más que una caterva de solapados prevaricadores del buen lenguaje, que el inglés tiene razones que la razón no entiende y todo eso pero aún así, cuando veo a esas familias, a esos grupos tribales, a esas parejas, a esos individuos silenciosos en los puestos callejeros, las bocaterías, las pizzerías, los antros de platos combinados, las barras de los baretos, los tugurios de las estaciones de tren y de ferrocarril rumiando comida caliente no pienso ni por un momento en las grasas animales, su toxicidad y su difícil asimilación, en la falta de fibra ni en cualesquiera otras vaciedades de la preceptiva dietética. Pienso en estómagos satisfechos, en personas que tienen una vida real, que mientras mastican pueden permitirse el lujo de pensar en otra cosa porque tienen otras cosas en las que pensar, en personas que temen, aman, esperan, trabajan, no trabajan, viven en pisos o en cubículos o en pensiones, que escuchan música, que leen, que estrenan zapatos, usan gafas de marca o no, gastan bromas a sus amigos, se rompen brazos y piernas para ser luego escayolados y cuidados... qué sé yo. Y dicho esto debo disculparme y apretar el paso, amigos míos, pues no quiero retrasarme en mi cita diaria con el contenedor.

miércoles, 20 de junio de 2012

PASAJE TOPICAL

Tal vez estés llorando al recordarme, aunque lo dudo de la misma forma en que dudo que halles un amor tan puro como el que tienes en mí (y puestos a dudar, también dudo que eso te produzca ansiedad). Cuando el cielo va perdiendo su fulgor, mirando el mar sueño bajo el palio de la luz crepuscular que besas mi retrato con frenesí y que a tu oído llega la melodía del manisero que se va. No quiero ser grosero, pero no me dejas otra opción: debes aprovechar para divertirte por el pico porque, lo creas o no, ya no eres Julieta ni estamos en la Italia medieval, por lo menos yo. Y si te fuiste, Eva María, dejando el son en la playa, pues tú misma. Anda y que te ondulen con la permanén.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Gilibusteros

¡A lo que es el abordaje!

sábado, 12 de mayo de 2012

EL FAMOSO BOFARULL

las nieves del tiempo
 patearon mi sien
"18 de septiembre.- debido a que en este mundo el que no se consuela es porque no quiere, uno empieza a pensar a los cuarenta años (y no antes) que la juventud es un estado mental. Durante el año anterior todavía aguanta la última legión en la última trinchera, quemando los últimos cartuchos; pero cuando la cifra fatídica aparece, ha llegado el momento de levantar la bandera blanca."
Mientras trataban de echarme la puerta abajo, a mis espaldas, yo creía estar redactando mi última anotación en mi último diario; luego, tras cerrar adecuadamente la estilográfica y mientras los energúmenos astillaban ya la madera de la puerta, abrí con serenidad el cajón de la mesa y de él extraje el revólver, lo apoyé en mi sien derecha y apreté el gatillo, pero oí el clic que me recordó no haberlo recargado tras del último tiroteo.

(Adelanto de la novela que me pondré a escribir cuando acabe la que estoy rematando y la siguiente)

viernes, 11 de mayo de 2012

ELECCIÓN DE LA PLEBE

Las cosas se están torciendo para el Imperio: una masa organizada de germanos ha cruzado el Rhin y ha arrollado a las legiones Décima Victrix, Enésima Fulgurante y Nona Agricola en Maginotum; los persas han arrollado asímismo a la Sexta Culinaria y a la Séptima Michigánica en Siria, llegando hasta las puertas de Jerusalén; en Hispania, el habitual sindiós hace que la Séptima Gémina ya no dé a basto. En Roma, vista la situación, el César se ha visto obligado a dar la cara y comparecer ante la ciudadanía para comunicarle la lo que hay y anunciar que se impone toda clase de restricciones para todos, y que cada uno se las apañe como pueda porque se acabó casi todo lo que se daba. Su discurso finaliza de este modo:
- Senado y pueblo de Roma, debéis elegir: o pan, o circo.

sábado, 28 de abril de 2012

BELLAVISTA

2201, 17 de marzo. Todos los cráteres grandes están ocupados por los hoteles de categoría. Es natural: cuando empezó a ponerse de moda venir a pasar las vacaciones a la luna los precios eran una locura y sólo los bilgates de entonces podían darse aquel lujo, pero de eso ya hace un siglo. Cuando yo era pequeño, mi padre nos trajo una vez de vacaciones a un hostal que, bueno, estaba bien; la verdad es que me aburrí como una ostra, porque el negocio todavía no estaba pensado para familias y no había mucho que hacer, pero como experiencia no estuvo mal. Ahora la oferta es mucho mayor: el precio de los vuelos está tirado y puedes elegir entre una amplia gama de posibilidades, como dicen los folletos. Están los hoteles históricos como el Moon Plaza, el Ritz o el Kuwait; los grandes temáticos como el Dinasty, el Star Treck y el Bonanza; los menos exclusivos como el De Luxe, el Río o el Cocoa -donde estuve hace veinte años, en una boda. Y luego hay sitios más al alcance de casi todo el mundo, apartahoteles, hostales, moteles más o menos cutres (con o sin baño en las habitaciones). Y están las pensiones como ésta.

viernes, 13 de abril de 2012

PASCUA

Qué alegría cuando me dijeron que se iban a la casa del Señor. Qué alegría y qué descanso, por fin se fueron, anda ya con Dios, y tanta paz lleven como descanso dejan. Familia o no familia, no dejaban de ser nueve huéspedes (mi cuñado, mi hermana, sus cinco hijos y sus suegros, además de los cuatro burros en los que han venido, que casi han estado comiendo más que ellos, que los nuestros van a pasar el verano a media cebada por lo que se llevaron comido las acémilas forasteras en la semana que se quedaron aquí). Como una plaga de langosta han sido. Y luego los críos comiendo como limas y revolviéndomelo todo, que las gallinas no me van a poner huevos en dos meses, por lo asustadas que me las han dejado y las carreras que les han metido en el cuerpo, persiguiéndolas como si no hubieran visto otras en su vida. Es lo que tiene vivir en ciudades. A estas horas ya estarán pisando sus pies los umbrales de Jerusalén,que está fundada como ciudad bien compactada, por lo que dicen, porque yo no he ido nunca y eso que éste me está siempre dando la murga con que vayamos. Digo mi marido.

sábado, 31 de marzo de 2012

NO HAY CALAMIDAD QUE NO ME RONDE

Para Carlos Gutierre

Es de noche. Es agosto. Es Madrid.
El hombre de las piernas torcidas camina por la calleja adelante mientras se oyen ladrar los perros en las huertas, respondiéndose unos a otros más por aburrimiento que por otra cosa. Los vecinos de bien duermen, y dormirán hasta que salga el sol; y entonces vuelta a empezar. No hay más luz que la de la luna.
El hombre de las piernas torcidas -que no es hombre de bien, sino buen bebedor de mala capa y sagaz espada- va pensando en algo que rime con "mientes". El soneto se lo han encargado para mañana y tiene que aparecer con él a la hora en que el Conde-Duque salte de la cama y se tome el chocolate: a eso de las siete y media. Se le han ocurrido muchas cosas que riman con "mientes": sientes, lentes, gentes, calientes, dolientes, valientes, corrientes... pero todas son flojas, ninguna le convence y, lo que es peor, ninguna le llama la atención. No, así no vamos a ninguna parte.
El primer palo le da de lleno en la mano derecha, por lo que el hombre de las piernas torcidas no podrá hacer uso a la espada; todos los demás estacazos, excepto el segundo, le llueven sobre las costillas, y los dos gañanes que lo apalean solamente lo dejan cuando le han dado quince: ni uno más, porque cobran a tanto el trancazo. El segundo palo -del que no nos olvidamos- le ha partido la boca y le proporciona de este modo, mientras los gañanes echan a correr, la palabra que estaba buscando: dientes.

viernes, 16 de marzo de 2012

MEDICINA ALTERNATIVA

Hace un minuto que ha acabado la visita médica de todas las mañanas. De la habitación 134 sale el hombre de gafas impolutas y poblado bigote que lleva el fonendoscopio colgado con naturalidad: de manera indolente pero no desequilibrada. Del bolsillo superior de su bata cuelga la tarjeta con el logo del hospital; en ella consta el nombre de Tzevan Pokorny y las siglas que lo identifican: FV (Facultativo Visitante). Lleva aquí un mes y se conoce el macroedificio como la palma de la mano: de los pasillos a las cocinas, de los ascensores a los despachos, de los almacenes a los quirófanos. En muchas ocasiones ha guiado a visitas que se habían perdido, y una vez ayudó a encontrar la salida a una anciana que llevaba toda la mañana dando vueltas por las plantas, entrando y saliendo en ascensores y cosas así. Se pasea lentamente por todas partes mirando, preguntando, charlando con médicos, médicas, enfermeros, enfermeras, administrativas, administrativos y pacientes en un castellano torpón. Todo el mundo comprende que, al no conocer las costumbres, tome asiento -por ejemplo- en una habitación cualquiera y se ponga a escuchar las conversaciones de los familiares y allegados que están junto al lecho del postoperado, o haga preguntas impertinentes -pero muy bien fundadas- a un neurólogo sobre si conviene o no suministrar veinticinco miligramos de izopropianol.
- Io contzidero ke tzería meior siuministriar treinta, o no siuministriar nata in absioluto ¿Sí, doktor?
- Pues no.
- Vale, doktor... Tchitchiaro.
- Chicharro.
Nunca come en la cafetería, pero se pasa a menudo por allí para tomar un café y meter baza en las conversaciones y los corrillos de las enfermeras, que se ríen mucho con su acento, sus ocurrencias y sus preguntas. Suelen hacerle ojitos.
En un momento dado toma un ascensor y sube a la quinta planta. Al llegar gira a su izquierda y enfila el pasillo del ala de Psiquiatría hasta llegar a la habitación 134.
Una vez dentro cierra la puerta. El paciente de la cama que está junto a la ventana lo saluda.
- ¿Qué tal ha ido hoy?
- Bien, Cayetano, bien.
Cayetano está preocupado por su amigo y también por él mismo.
- Un día te van a pillar.
- ¿Y qué me van a hacer?
- Tú no conoces a esta gente. Son capaces de darnos el alta.

martes, 6 de marzo de 2012

PROGRAMA RURAL

la televisión es el pozo del pueblo

sábado, 25 de febrero de 2012

JERG@S (I)

MODELO: si la autoridad lo permite y el tiempo no lo impide.

JERGA ADMINISTRATIVA: en el caso de que los responsables autorizados para ello den su preceptivo visto bueno a la solicitud de realización del evento en aplicación de la legislación vigente y las condiciones meteorológicas previas no se prevean adversas al normal desarrollo de la actividad.

miércoles, 15 de febrero de 2012

MAL RAYO TE PARTA, CORRECTOR DE ESTILO

Júzguese si no es para menos:
ANTES
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.

DESPUÉS
Recuerdo que cuando estuve destinado en un pueblo cercano a Ciudad Real, hará unos diez o doce años, tuve ocasión de conocer a un peculiar caballero: andaría el hombre (Don Alonso Quijada, creo recordar que se llamaba) por los cincuenta años y se ufanaba de mostrar a todo el que quisiera verla una ejecutoria de hidalguía -que no era otra cosa que un pergamino ilegible, por estar lo escrito ya comido del moho. En el casi desnudo salón de su casa no tenía otros muebles -aparte de la mesa camilla y dos inestables asientos- que una solitaria lanza colocada en un carcomido astillero y una viejísima adarga de cuero mordida por los largos siglos que debía de llevar allí. Se paseaba a menudo don Alonso por los alrededores, muy de mañana, montado en un caballejo todo él huesos y pellejo, seguido por un galgo algo más lucido que le corría las liebres en el otoño.

miércoles, 1 de febrero de 2012

SE ES O NO SE ES

Sólo falta mi firma y la fusión estará hecha. Me aparto de la mesa de reuniones y me acerco al ventanal, dándoles la espalda. A lo lejos, los picos nevados del Guadarrama; doce pisos por debajo de mí, el tráfico de la Castellana.
La fusión me hará rico y me permitirá disfrutar de todo mi tiempo, pero eso significará dejar de ganar dinero, que es lo único que realmente me gusta: no quiero firmar este acuerdo, sino otro.Los cinco pares de ojos ansiosos y despiadados que me miran por la espalda no están dispuestos a ceder; llevamos toda una semana de negociaciones inútiles, y hoy es la fecha límite. Sin embargo, me queda una última finta: me vuelvo hacia ellos y los miro resignadamente, como quien ya ha tomado la decisión de aceptar. Estoy convincente. Les propongo comer algo antes. Titubean. Miran los relojes. ¿En la cafetería? Nada de eso, he mandado que nos suban algo. ¿Algo? Sí, algo. Recelosos, pero obligados por la franqueza de mi sonrisa, se ven forzados a pasar al salón contiguo, donde nos espera una mesa dispuesta con todo despliegue de cubertería y una fuente de acero, con tapa, en el centro.
Terminada la comida, dos horas después, el director general del Grupo, entre estertores, a punto de sucumbir, firmó lo que le quise poner delante. Y todo ello gracias a mi firmeza, mi cordialidad, mi negativa a que abandonasen la ocasión de paladear lo que el sobrio camarero les iba sirviendo: manjares que sería imperdonable rechazar. "Eso no puede quedar ahí", era la frase que yo prefería para insistirles. No,no piensen eso de mí: no fue una tortura, no una vileza torpe. Sencillamente puse a prueba su ser o no ser dándoles a disfrutar un regio cocido.

sábado, 21 de enero de 2012

EL PESO DE LA NADA

Saliendo a zancadas del Lincoln del 76, arrastrándola, el asesino obliga a la chica a seguirlo al interior de la Vieja Fábrica Abandonada (en adelante, VFA). Apenas han desaparecido por la puerta cuando llega envuelto en una polvareda el Buick del detective Jack Mc Cormick, que los venía persiguiendo en solitario; el detective penetra por una puerta lateral. Fuera sólo hay polvoriento desierto bajo el sol cegador, pero dentro todo es oscuridad, salvo por los rayos que se filtran desde los agujeros del techo de cinc y las destruidas claraboyas. No tarda en empezar el tiroteo. Por otra puerta, en ese mismo momento, los tres narcotraficantes vagamente hispanos que han conseguido escapar de cierta redada, armados hasta los dientes, irrumpen en la VFA y se hacen fuertes tras unos depósitos, preparándose para la entrada del equipo SWAT, que ya está tomando posiciones. En esos mismos instantes, el asesino profesional bielorruso que ha fracasado en su intento de asesinar a la embajadora de Ucrania; ha sido herido en una pierna durante el tiroteo en la exposición de macramé abstracto y se arrastra hasta la maquinaria oxidada dejando un rastro de gotas de sangre que podrá seguir la teniente Hightower, que llega al exterior en este momento, hasta dar con él.

Dentro de la VFA reina la confusión: los narcos creen que el detective Mc Cormick les hace objeto de sus disparos, confundiéndolo con uno de los del SWAT, por lo que responden al fuego con toda su artillería, sorprendiendo al pobre detective, que solo tiene su revólver de cañón corto. El asesino perseguido por Mac Cormick ha aprovechado la circunstancia para huir, arrastrando del brazo a la chica y saliendo con ella por una puerta trasera (inexplicablemente abierta) para encontrarse con la teniente Hightower, que lo detiene en cumplimiento de su deber (ya que el asesino lleva secuestrada a una civil), aunque lamentando esta distracción. En ese preciso momento, tres miembros del SWAT se deslizan desde el techo con drizas y arneses, mientras los otros cuatro entran en el recinto por sendas puertas. El bielorruso bastante tiene con lo suyo para abrir fuego y prefiere mantenerse a la espera, pero uno de los de la segunda oleada del SWAT lo descubre agazapado tras una carterpillar, le apunta y le conmina a darse preso, por lo cual recibe un disparo en el chaleco antibales, lo que revela la posición del profesional bielorruso a la teniente Hightower (que ya había esposado al asesino y había dejado a la civil, con una manta por encima, en una oportuna ambulancia), la cual se dirige hacia él disparando y se encuentra con Mc Cormick, quien ya había agotado su munición y se estaba rindiendo a un miembro del SWAT. Los narcos, viéndose ninguneados, ya van a marcharse cuando se topan con la teniente, que por instinto profesional abre fuego sobre ellos, alcanzando al jefe en el lóbulo de la oreja izquierda, mientras que sus secuaces repelen el ataque disparando a la teniente a quemarropa, inverosímilmente sin acertarle con ninguno de los cuarenta y siete proyectiles expelidos por sus automáticas.
En este momento de confusión, un cuatro por cuatro conducido por un ama de casa enfurecida irrumpe en la VFA en busca de su marido, y se lanza a bulto sobre los delincuentes en general, atropellando a los narcos y al bielorruso, que pretendía huir del recinto. Finalmente, todos los criminales son detenidos y llevados al exterior, donde se les esposa.
Pero sucede que a los del SWAT se les había ordenado detener a tres hombres armados y en la VFA han encontrado a cinco, por lo que no saben cuál es cuál; el detective Mc Cormick no pertenece a la policía, de manera que no puede reclamar al asesino que perseguía al cual, además, ya ha detenido por secuestro la teniente Hightower, quien al pertenecer al FBI, y mientras sus jefes no confirmen su identidad, no tiene jurisdicción aquí.

En ese momento se oye a través del megáfono la voz calmada del director, que ordena cortar y concede media hora para comer. En ese mometo, el director se despierta sobresaltado, sudando a chorros, y descubre que se ha quedado dormido leyendo el guión con la televisión encendida. En ese momento, el director dice cortencortencorten, se levanta tenso de su silla y se acerca al actor que hace de director que suda a chorros y le dice que muy bien, que el momento de abrir los ojos ha estado muy bien, pero que al mirar a su alrededor no se le ha visto todo lo desorientado que debe estar. Y en este preciso momento se ha ido la luz, apagándose en consecuencia el vídeo donde estaba yo poniendo la película de cine independiente anteriormente descrita, y he oído a mi alrededor voces de vecinos incomodados por el apagón, que al parecer ha sido general; en la oscuridad, mis ojos han tenido tiempo de acostumbrarse a la falta de luz y he apreciado la claridad de la luna que entra por la ventana abierta (es verano, el aire de la madrugada es templado, no se oye nada ahora, podría pasarme así hasta que salga el sol).
En este momento vuelve la luz, se enciende nuevamente la pantalla y me descubro sin el valor necesario y suficiente para coger el aparato y tirarlo por la ventana.

sábado, 14 de enero de 2012

LA CULTURA DEL DESPILFARRO

Los krahn de Borneo se vieron obligados a interrumpir su tradicional antropofagia en 1918, debido a una lamentable indiscrección administrativa. El caso fue que el agente de la Brithis North Borneo Company en Lubok Antu tuvo noticia de tal práctica y envió un informe relativo a ella al gobernador británico en Singapur; tal documento llegó increíblemente lejos y, lo que podía haber sido un papel insignificante que ocuparía su lugar en una pila en un despacho igualmente carente de sentido, tuvo incluso su repercusión en la prensa, con el revuelo de esperar y la toma de medidas correspondiente. Como resultado de todo ello, el agente de la Compañía en Lubok recibió el encargo más o menos oficial de que procurase erradicar tan incivil práctica en el territorio bajo su jurisdicción.
El tal agente era un australiano cuyo nombre no hace al caso. Con un guía y una Max&Wesson remontó el río Umu y llegó hasta un conjunto de tejados provisionales habitado por krahns. Esta gente siempre había tenido trato comercial pacífico con todos cuantos forasteros habían gobernado o intentado gobernar por allí (malayos, chinos, españoles, portugueses, holandeses e ingleses, entre otros) y no era en absoluto peligrosa; su costumbre de comer carne humana se debía a la falta de alimento consistente (es decir, proteínico) de aquellas junglas, problema que ellos resolvían comiéndose a los enemigos muertos en combate. Como quiera que los krahn siempre estaban en guerra con sus vecinos, el suministro estaba asegurado.
Tenemos una idea un tanto ingenua y primitiva de esta clase de antropofagia. Al contrario de lo que se ve en las películas de Tarzán, los comedores de carne humana no la consumen, digamos, en fresco: la ahúman y van añadiéndola a su dieta vegetariana habitual como complemento. Aunque el australiano llevaba más de quince años viviendo por allí, el canibalismo seguía pareciéndole una práctica digna de censura, y así se lo hizo saber a la anciana Pahn Dai, matriarca de aquel grupo, mientras los dos fumaban los puros que había traído el agente en la mochila y comían cecina, cuya procedencia nunca llegó a conocer el funcionario. En un momento dado, después de haber escuchado pacientemente la reprimenda del australiano, La anciana le preguntó si los ingleses no hacían guerras. Precisamente, unos meses antes se había desatado al otro lado del planeta (al este de Reims) la que sería después conocida como Segunda Batalla del Marne, una ofensiva en la que cuarenta divisiones del ejército alemán habían intentado inútilmente partir en dos la línea defensiva de las trincheras aliadas; su consecuencia más destacable consistió en unos doscientos ochenta mil muertos entre alemanes, franceses, italianos, norteamericanos, ingleses, hindúes, neozelandeses y australianos, entre otros. El agente le contestó a Phan Dai que naturalmete las hacían, pero de un modo civilizado.
- ¿Civilizado? ¿Qué quieres decir?
- No nos comemos a los muertos.
La matriarca parecía confusa; meditó largamente las palabras del australiano mientras masticaba la cecina y daba lentas bocanadas. Cuando terminó el puro, volvió a tomar la palabra.
- ¿Por qué no os coméis a los enemigos muertos? No lo entiendo.
- No tenemos esa costumbre.
- Entonces... ¿para qué los matais?