miércoles, 7 de diciembre de 2011

VACÍO EXISTENCIAL

No quiero decir que no participe en las redes sociales y por eso no existo: si afirmara tal cosa sería un imbécil y eso ya es existir; no, es que de verdad no tengo existencia material. En serio. Y sin embargo recibo saludos por la calle; no existo pero tengo un coche, un perro, un felpudo a la puerta de casa, teléfono, ropa, familiares. Mi casa existe pero yo no; también leo el periódico. Ah, por cierto, aunque no existo estoy en las redes sociales; lo hago para presumir de existencia, porque a mí me gusta aparentar que existo; los demás no saben que no existo, si lo supieran no me saludarían, y entonces qué sería de mí, bastante desgracia tengo con no existir para que encima se enteren los demás y me señalen con el dedo como diciendo: mira ése que no existe. Mi desgracia es mucho más común de lo que parece: cada vez somos más los que no existimos; ayer, por ejemplo, mi vecino dejó de existir; y no es que falleciera, es que dejó de tener existencia material. El primer síntoma es convertirse en número, luego desapareces de las listas. Un día como cualquier otro, vas al médico -pongamos- y tienes cita para las 13.15 (que es lo que me pasó a mí); al pasar lista, la enfermera se salta tu nombre; tú te levantas entre alarmado y sorprendido, llamas su atención sobre el asunto y ella, amablemente, revisa la lista y, sin mirarle, murmura: "pues no, usted no está aquí".

1 comentario:

Antonius Block dijo...

LO MÍO ES PEOR
Cuando hice la primera comunión, el cura se saltó mi puesto. Y desde entonces, en las bodas-bautizos-comuniones, los camareros también (tengo testigos, se les acaba la bandeja o cambian de orden al servir y etc.), salvo que me ponga burro, en cuyo caso paso a ser el number one, por si las moscas.
Por otra parte, a veces es lo mejor,
http://www.youtube.com/watch?v=17ZrK2NryuQ&feature=player_embedded