jueves, 24 de noviembre de 2011

PLAN DE EMPRESA

- Bien, entonces... ¿qué va a vender su empresa?
- Todo lo relacionado con los viajes marítimos.
- ¿...Por ejemplo?
- Desde ropa interior a signos externos de riqueza. Cualquier cosa.
- Pero es una línea de negocio donde va a encontrar mucha competencia, si me permite decírselo.
- Se lo permito. Eso no es problema, la eliminaremos.
- ¿Cómo?
- Sin más.
- No quiero decir "de qué manera", es que no había entendido sus palabras. Perdón... ¿Quiénes serán sus proveedores?
- Cualquiera que pueda proporcionarnos los productos que necesitamos.
- Ya. Pero a un precio conveniente, por supuesto.
- El precio siempre será conveniente.
- Asumo que es usted un buen negociador.
- Asúmalo.
- Bien, bien... ¿dónde venderá sus productos?
- En los puertos más próximos.
- ¿Y los problemas con las autoridades: tasas, papeleo...? Piense en los costes de todo eso.
- No habrá ningún problema. La Administración se llevará el 23%.
- Ah... ya. En otro... orden de cosas. ¿Trabajará usted solo?
- No.
- ¿Cuántos empleados cree que puede necesitar?
- Empleados no, socios: veintisiete.
- ¿Cuenta ya con ellos?
- Sé dónde encontrarlos.
- ¿Querrán asociarse con usted?
- Sí.
- ¿Por qué está tan seguro?
- Porque cuando no trabajan se aburren.
- Bien, veo que tiene usted muy claros todos los aspectos del negocio... demasiado claros, en mi opinión. tal vez debería reflexionar más sobre los detalles.
- No será necesario, lo tengo todo pensado.
- De acuerdo, pasemos entonces a un asunto que puede parecer secundario, pero no lo es: su imagen corporativa. Empecemos por el nombre y el logo; perdóneme por mi falta de agudeza, pero Surprise no parece tener relación con la actividad empresarial que pretende.
- La tiene, se lo demostraré enseguida. Por cierto, me gusta su oficina.
- Gracias.... en cuanto a su logo, espero que me explique también su significado.
- Lo haré ahora mismo. El fondo negro... ¿su sillón es de cuero?
- Pues sí, creo que sí.
- Siempre quise uno igual. ¿Puedo probarlo?
- Eeeh... claro, por supuesto.
- Gracias, es comodísimo. Me lo quedo.
- ¿Cómo?
- Si más. ¿Por dónde iba? Ah, sí, el fondo negro... Es eminentemente práctico, fanérico: llamará la atención sobre nosotros desde el primer momento, está demostrado. Me quedo también la oficina, ¿está de acuerdo?
- Me temo que sí. No es necesario que siga, ha sido una ofuscación por mi parte; no sé en qué estaría pensando. Todos conocemos el significado de las tibias cruzadas bajo la calavera.

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