viernes, 16 de septiembre de 2011

LOS LIBROS HACEN HOGAR

Para mi Laura
El caos de una biblioteca no se improvisa, porque el caos es una obra de arte. Si quieres tener una biblioteca verdaderamente caótica, da los siguientes pasos -ya sé que parece un contrasentido- de forma ordenada, aunque me temo que es ya tarde para algunos de ellos.
1.- Sé un niño ordenado.
2.- Ten una adolescencia difícil, en la que compenses tus desequilibrios con la acumulación compulsiva de volúmenes. Que los leas o no es irrelevante para esta receta, pero la acumulación -y, en su caso, la lectura- debe ser metódica y a la vez flexible, adaptándose a las oscilaciones de tu curiosidad, tus manías y tus necesidades.
3.- Compórtate en tu juventud con ese desenfreno intelectual -los otros desenfrenos no hacen al caso- que desemboca en un cuarto desbordado por los libros sin leer, a medio leer, ilegibles, de lectura postergada, etcétera. Rebélate periódicamente contra este intolerable estado de cosas y elabora -por escrito- planes faraónicos de lectura rigurosa que no te creas ni tú.
4.- Enamórate y ten suerte. Para entonces, más te vale descreer de cualquier forma de orden.
5.- Tened hijos. Los niños enriquecen el caos hasta extremos inimaginables y ese caos que provocan está vivo: lo devora todo como un depredador insaciable. Para entonces, los libros serán objetos respetados que hay en casa. Con el tiempo descubrirás que no se acaba el mundo porque El Aleph no aparezca por ninguna parte. Acepta que los libros ya no son tuyos. Sólo poseerás lo que has leido.
Siguiendo estas sencillas reglas, podrás llegar a ser el orgulloso desposeído de una biblioteca ejemplarmente caótica, donde cada búsqueda será una aventura, cada hallazgo una sorpresa, cada lectura un triunfo, cada página una... pero esto qué... es... un caramelo... ¡Manuelaaaaaa!

1 comentario:

Voxpopuli, academia dijo...

Manuela y yo te damos las gracias. Tienes suerte de que Teresa haya salido a ti y todavía esté en la infancia.