sábado, 22 de enero de 2011

EL MARRÓN

Esto es un supervillano que por fin consigue apoderarse del Mundo y ahora qué.

sábado, 8 de enero de 2011

UTILIDAD DE LOS MARIDOS. I. Abrir tarros

Algunos maridos se niegan a abrir tarros, pero son los menos y, en su mayor parte, se niegan porque no saben, con lo fácil que es abrir un tarro.
- No te creas, tiene su truco. Hay tarros muy tenaces a este respecto, son como maridos musulmanes.
- ¡Cómo miusulmán? ¿Qui tiene que ver? Yo abro tarros.
- ¡Pero, de qué estamos hablando?
- De tarros.
- De maridos.
- De maridos que abren tarros.
- De la capacidad que pueden tener los maridos de abrir tarros.
- Yo tengo un chisme para abrir tarros. De los chinos. Le das así, y hala.
- Eso es trampa y, además, es una mierda. Yo lo probé y ni cabe en los cajones.
- Además, se rompe enseguida. Hasta el de IKEA es mejor.
- ¿El eléctrico? Da corriente.
- Es que no hay que enchufarlo.
- Ya los maridos griegos abrían tarros.
- Ánforas, será.
- Bueno. Y se ha encontrado un papiro egipcio...
- ¿Peró, tú de dónde sacas esas cosas?
Basta. Sigo. Con esta introducción quería decir que la mayoría de los maridos sí servimos para abrir tarros.
- Y las parejas.
- Y los amigos con derecho a roce.
- ¿Todavía seguís siendo sólo amigos? ¿Ni abriéndole tarros?
- Será mejor lo tuyo.
¿Puedo seguir? Y no sólo servimos, sino que de hecho lo hacemos, aunque no todos los maridos sirven para abrir todos los tarros.
- Los de los pepinillos son los peores.
- Nu is para tanto. Métele la cuchillo así hasta que haga pop.
- ¿Y no podían inventar un abrefácil para tarros?
Ahí quería llegar yo. Ha salido, efectivamente, al mercado un modelo de tarro con abrefácil: es el enemigo. Porque, de la misma manera que hay maridos que ni para abrir tarros sirven, los hay también (y no son pocos) que sólo sirven para abrir tarros. ¿Y qué sería de ellos si este prototipo tiene éxito entre las marcas comerciales, como es de temer? En la calle los veo.
- O en el sofá, que es peor.
El peligro es evidente y, me temo, inminente. Sin embargo, no dejemos que el pánico cunda entre nuestras filas, pues no todo está perdido. Debemos diversificar nuestras capacidades. A ver, ideas.

UTILIDAD DE LOS MARIDOS