jueves, 5 de agosto de 2010

ERROR

Al plan original no le pusieron nombre; sin embargo, al plan que tenían preparado por si algo fallaba se le llamó plan b. Por lo general, los atracadores no tiene prevista alternativa alguna más allá de este plan: se da carpetazo al asunto y otra vez será. Sin embargo, éstos eran unos auténticos profesionales y sí tenían un plan por si el plan b tampoco salía bien, llamado plan c, y contaban igualmente con un plan d, un plan e, f, g, h, i... El más prometedor de todos -después del original, desde luego- era el plan q.
A las 06:15, la furgoneta negro metalizado arrancó y se dirigieron al banco, pero el plan original no tuvo éxito. Con precisión militar, infatigablemente, fueron poniendo en práctica los planes alternativos a medida que fallaban los anteriores. En ningún momento se desorientaron ni perdieron la calma. Tres días más tarde, sin haber comido ni dormido en todo ese tiempo, él único miembro de la banda que todavía no había sido arrestado ni abatido, acorralado en una cabaña, ya sin municiones y sólo con un gato como rehén, comprendió el verdadero error que habían cometido desde el principio: cada uno de los planes era impecable en sí mismo, concebido con una lógica y una precisión fuera de duda, ejecutado con disciplina; pero un factor, un pequeño matiz, se les había pasado por alto: que, antes o después, se les acabaría el alfabeto.

2 comentarios:

Gaearon dijo...

Y evidentemente no se les ocurrió hacer como con las matrículas de los coches. Plan BBB, BBC, BBD...
;)

Antonius Block dijo...

ES QUE HAY QUE SER PROFESIONALES
http://www.youtube.com/watch?v=3s2TRhWIC2Q

aunque la suerte ayuda mucho, claro está ...
http://www.youtube.com/watch#!v=EGFZljoil90&feature=related

Y, si no, a falta de suerte y un buen plan, nada como una buena filosofía de vida,
http://www.youtube.com/watch?v=ExNStVmvBCQ&feature=related

Como el escorpión del cuento. ¿Lo conocéis?Pues esto era un escorpión que estaba de caza en la orilla de un río. Una rana, de repente, se topa con él ... y, recuperada en parte del susto, le propone un trato:
- Escorpión, no me mates. Si me comes, sólo habrás cazado una rana; en cambio, fíjate en la otra orilla ... repleta de caza sólo para tí. Súbete a mi espalda, y a cambio de mi vida, te llevaré allí.

Y así lo hacen. El escorpión se sube sobre la rana, que se pone a nadar hacia la orilla opuesta. A medio camino, el escorpión, reflexivo, mira hacia abajo, y ve a la rana resoplando y resollando para salvar de semejante manera su estúpida vida. Y le arrea un picotazo mortal.

La rana dice entonces: ¿Por qué has hecho eso? ahora moriremos los dos. Y el escorpión le contesta: Por un momento había olvidado que soy un escorpión.

PS: es el cuento que narra el soldado encapuchado, en su digna pero penosa situación, tras enseñar a su secuestrador la foto de su 'novia', para hacerle ver que sólo ella tiene poder sobre él, porque lo ama, y no el terrorista armado.