lunes, 5 de julio de 2010

CRIMEN FAMOSO (II)

El año al que ya he aludido se presentó en el pueblo, el día antes de concederse el premio, un individuo extraño. Iba siempre con elegante bastón, fumaba sin parar y no se comunicaba con nadie. Era portugués. Tenía un caminar elástico y ligero, pero tenso, como si sus gafas tirasen de él. Se alojaba en la casa de la Machacona, en una esquina de la plaza. Se le vió salir de la fonda al caer de la tarde, caminando en dirección al campo, solo, fumando. El día del premio, que se iba a conceder en el salón de juntas del Ayuntamiento, el secretario del tribunal anunció a la concurrencia, al comienzo del acto, que, por fin, ese año había ganador. A continuación abrió el sobre y, con el poema y partitura intitulados "Hierro"- dijo- había ganado el premio al concurso de obras originales e inéditas, convocado para dotar a Beltraneja de un himno propio, el poeta y compositor que, con la plica de "Alem" tenía por nombre Joao Bento Corvo de Sa. Todos esperaban ver ponerse en pie al portugués y abrirse paso hacia el pasillo para acudir a recoger el sustancioso galardón, pero no sucedió así, porque no se encontraba en el acto. A mediodía, un hombre subido en un mulo llegó, al trote, hasta el cuartelillo y, minutos después, el cabo se personó en la zanja donde yacía el portugués. Tenía, al parecer, la cabeza abierta como un melón.

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