lunes, 21 de junio de 2010

ET IN ARCADIA, EGO

Los pies descalzos oscilan a dos palmos del suelo marrón. La muerte de las hojas, que da ese color al lecho del bosque, las ennegrece. Están húmedas y podridas. Fermentan. Olor a setas. Helechos. Líquenes. Troncos. Los pies endurecidos, los tobillos secos, el vello sobresalen de las perneras de pana remendada. Los pies se mecen, el izquierdo conserva un espasmo. El bosque sombrío. Cruza un pájaro silencioso, elude al hombre. La oscuridad llegará pronto aquí. En el valle se alargan las sombras, lentas como bueyes. Sus pies largos van y vienen. Van. Vienen. Van. Vienen. Las manos de bronce pesan. En lo profundo, el martilleo del pájaro carpintero. Subió hasta el regato por el camino, luego pasó el rumor del agua, saltó unas cercas y cruzó el prado en cuesta. Unos pasos más y ya los primeros troncos. Buscó, entre las ramas, la que más le convenía. Del prado llega el graznar de las dos cornejas, que descienden al verde oscuro y se pasean. Una se detiene, pica entre las hierbas. La tarde se oscurece. El hombre encontró la que buscaba y se quitó las abarcas sin prisa. Que sirvan para otro. Los pies descalzos levitan sobre las hojas. En el otro extremo del hombre comienza la soga.

1 comentario:

Antonius Block dijo...

¡AH! EL BOSQUE ...
no a todo el mundo le sienta bien,
http://www.youtube.com/watch?v=nqVE0h5uNGU&feature=related
Tengo un conocido que prepara un licor a base de Vodka y Amanitas - las setas rojitas con puntos - y el tipo cuenta que cuando bebe el licor, de repente todo parece gigantesco. Un lápiz como una sequoya. Así que no es de extrañar que sea la seta de los enanitos por excelencia. Lo de suicidarse ya tiene más su aquél,

http://www.youtube.com/watch?v=QPeo4ZyK2X0&feature=related