lunes, 15 de marzo de 2010

CRIMEN FAMOSO (I)

Hasta ese año, el concurso para el Himno siempre quedaba desierto. A pesar de la numerosa concurrencia de poetas locales y forasteros (que no solían venir en pos de efímera gloria, sino de numerario para comer caliente una temporada), a la Junta Municipal no le habían teminado nunca de convencer las obras presentadas, aunque hubo frutos de almas sensibles procedente de Cáceres, del lejano Toledo e incluso de la misma capital. La única composición que llegó a conmover a los miembros de la Junta fue aquella titulada "Heroica cuna de Conquistadores ", con letra y música de don Urbano Matías Corbalán, teniente de la Benemérita y convecino. Allí, en la "Heroica", se comparaba al pueblo con el general Polavieja, que aquel año ceñía laureles por distinguidas acciones militares en Cuba, si bien no se acababa de comprender el porqué de la metáfora, toda vez que no había relación alguna entre sus términos. Pero ese año que digo sí hubo ganador.

Beltraneja está en la raya con Portugal, frente por frente de Alves con el Guadiana por medio, y era entonces un poblachón más que mediano, con sus casas ricas, su quiosco de la música y sus tres iglesias -una de ellas, con un retablo antiguo de mucho mérito, al decir de los que saben-. Beltraneja había sido lugar de nacimiento, más de tres siglos atrás, de gentes que se hicieron sitio al lado de Cortés. En la plaza se levanto, en el año del Centenario, un discutido y costoso monumento conmemorativo, que al principio iba a ser erigido por suscripción popular pero luego, ante la ausencia de aportaciones significativas, se materializó gracias a la munificencia del prócer para unos, cacique para otros, don Aparicio Obregón, quien, además, propuso la idea del Himno.

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