miércoles, 21 de octubre de 2009

PLASMA

Con calma, amparado por la nocturnidad, el tirador introduce un único proyectil en la recámara de su rifle y enfila su objetivo a través de la mira telescópica del arma, provista de visión infraroja. A lo largo y a lo ancho del rectángulo corren los jugadores, semidioses de nombres míticos que driblan, pasan, retienen, retroceden, avanzan, disparan en el centro de una gigantesca masa anónima y ferviente, que ostenta miles de bufandas y banderas. El tirador no tiene prisa, desde luego, y sabe el momento exacto en que debe apretar el gatillo; también sabe que no fallará, a esta distancia no puede fallar, de manera que se entretiene observando cómo Rómolo pasa la pelota a Giordani que retrocede y vaya la pierde la tiene ahora Hopkins que la pasa a Jenkins Perkins otra vez Hopkins que corre sin perder pero falta falta faaaltaaaaaa el árbitro el suizo Jacques Meetrich no ha visto nada sigue el juego la tiene ahora Gaetano Gaetano Gaetano y penaaaaaaaaalty penalty penaltypenaltypenalty ahora sí tenía Meetrich los ojos abiertos protestas pero al final bueno parece que va a tirar Da Romano nerviosismo en los dos banquillos consultas sí por fin va a tirar Da Romano se concentra golpea el suelo con la puntera de la bota izquierda como siempre se santigua si ahora sí se lanza mientras el proyectil, dejando atrás la boca del silenciador, alcanza con precisión su fácil objetivo, señalado ya por el puntito del haz infrarojo, y, ante el estupor y luego la ira incrédula de los tres tifosis que ocupan el sofá, estalla la pantalla.

martes, 13 de octubre de 2009

EL DELITO NUNCA GANA

Entre todos, conseguimos reducir al atracador y meterlo en un frasco.

miércoles, 7 de octubre de 2009

UNA IMAGEN DEL PARAÍSO

Esto es un hombre que se despierta, se levanta de la cama y todo eso. Cuando entra en la cocina, medio dormido, lo segundo que hace es mirar el calendario de pared: 25 de octubre; el día anterior, 24, está tachado en rojo y se encuentra en la columna de los martes, pero el día de hoy no se encuentra en ninguna columna: aparece como montado entre la de los martes y la de los miércoles. El hombre no comprende y escudriña con atención, para explicárselo. No puede ser. Pero el tiempo está pasando, el minuto perdido le va a hacer que pierda el metro y ya van tres veces este mes que llega tarde. Y sin embargo, así es: ni martes, ni miércoles. Marca el número de información, angustiado.
- ¿Digamé? ¿en qué pod...
- ¿Que día de la semana es hoy?
Una voz no ya fría, escalofriante, le contesta.
-Hoy no es ningún día de la semana.
No se atreve a mirar por la ventana, pero es lo cierto que no llega ningún ruido de la calle. Tal vez está soñando; enciende la radio y, como para asegurarle que se equivoca, un locutor aclara:
- Son las ocho y media, las siete y media en Canarias, de este veinticinco de octubre, que no coincide con ningún día de la semana.
Eso no lo convence, sin embargo: también puede estar soñándolo. Se para a pensar un largo rato. Ya no siente ninguna angustia. Sonríe. Toma un sorbo de café y nota que empieza a estar frío. Lentamente, se prepara otro. Acaba de darse cuenta: tanto si está soñando como si no, en sueños o de verdad, qué importa, tiene el día entero para él. El día o, tal vez, la Eternidad.

jueves, 1 de octubre de 2009

YO CONMIGO

No puedo estar más cerca de mí, me estoy pisando los talones.