sábado 5 de diciembre de 2009

EL OCRE Y EL NEGRO

A partir de su viaje a Roma (1925), su paleta se simplifica hasta casi el monocromatismo: solamente dos colores, combinados en una asombrosa -y en ocasiones abiertamente provocadora- gama de matices, llenan sus trabajos: Teofila in profilo (Galleria Da Romano), Rue de Dijon (TACNA, Lyon) o Rain, rain, rain (Chicago, colección particular) son tres ejemplos de este giro puede decirse que copernicano de nuestro artista, que pasa de un cromatismo festivamente burgués, despreocupado y mundano (amarillos fauves, rojos amables y blancos nítidos) a una obra casi tenebrosa, acerada, llena de furia, donde dónde me habrán metido la caja, mira que se lo dije al de la estación, esto colóquemelo usted con cuidado, que no es un queso manchego, que si se pierde se compra otro y ya está, por Dios, póngamelo a buen recaudo que es delicado y vale dinero, pues nada; los pinceles están aquí, sí, pero y los colóres dónde, dónde, dónde me habrán puesto la caja de los colores, la madre que los parió; menos mal que siempre llevo un tubo en el bolsillo. Hombre, si llevo dos. Y esta carta no la he abierto todavía.

lunes 16 de noviembre de 2009

SAGA. La trilogía que no pienso escribir (I)

UNO
Los barrios altos
1928. Chicago. Joven taquimecanógrada arrebatadora, de oscura extracción social, escala vertiginosamente puesto tras puesto en su trabajo, hasta convertirse (capítulo tercero) en la secretaria particular de un Coloso de la Industria Siderúrgica Norteamericana. Una mañana, durante su tiempo libre, conoce al tarambana del hijo menor del coloso antes mencionado y se, digamos, enamora moderadamente de él (capítulo quinto). El tormentoso deseo los arrastra a ambos a lugares sórdidos (pensiones infectas, barrios delictivos, tabernas patibularias), los lleva a sitios apacibles (lagos tersos, bosques otoñales, estaciones de esquí) y los sitúa en ambientes sofisticados (cócteles, cenas, teatros, intelectuales y artísticas conversaciones), todo ello impecablemente documentado (nos encontramos ya en el capítulo siete). Esquivando la oposición de los padres de él, se casan en secreto y se marchan a París (capítulo once), donde al principio todo es vino y rosas; pronto sólo queda el vino y, al final, ni eso (capítulo dieciséis). Cada uno hace su vida, ambas ejemplarmente disipadas, donde hay absolutamente de todo cuanto un/a lector/a puede esperar de una historia así. En un momento dado, cuando la miseria los agobia, llega un cable con la grata noticia de que el Coloso ha fallecido de un infarto y deben acudir a Chicago. Ella -embarazada no sabe exactamente de quién-, lo sigue de regreso a Chicago, donde se enteran de que la Viuda del Coloso va a controlar legalmente la herencia hasta su propio fallecimiento, quedándoles a ellos, de momento, una suficiente pero no significativa asignación (capítulo veinte). El parto de ella resulta ser niña y, al día siguiente (estamos a finales de 1929), se produce el crack de la bolsa de NY, por lo que se esfuma su parte de la herencia (capítulo veinticinco). La asignación, sin embargo, se ha salvado: la ex-taquimeca había hecho invertir a su marido en acciones de una petrolera que no sólo no ha quebrado, sino que está creciendo como la espuma etcétera. La suegra, no pudiendo soportar su humillación, se quita la vida arrojándose al metro. Son muy ricos y se trasladan a un exclusivo lugar de Long Island. Desde el hermoso ventanal del amplio salón hay una incomparable vista del Hudson (capítulo treinta y uno y último).

miércoles 21 de octubre de 2009

PLASMA

Con calma, amparado por la nocturnidad, el tirador introduce un único proyectil en la recámara de su rifle y enfila su objetivo a través de la mira telescópica del arma, provista de visión infraroja. A lo largo y a lo ancho del rectángulo corren los jugadores, semidioses de nombres míticos que driblan, pasan, retienen, retroceden, avanzan, disparan en el centro de una gigantesca masa anónima y ferviente, que ostenta miles de bufandas y banderas. El tirador no tiene prisa, desde luego, y sabe el momento exacto en que debe apretar el gatillo; también sabe que no fallará, a esta distancia no puede fallar, de manera que se entretiene observando cómo Rómolo pasa la pelota a Giordani que retrocede y vaya la pierde la tiene ahora Hopkins que la pasa a Jenkins Perkins otra vez Hopkins que corre sin perder pero falta falta faaaltaaaaaa el árbitro el suizo Jacques Meetrich no ha visto nada sigue el juego la tiene ahora Gaetano Gaetano Gaetano y penaaaaaaaaalty penalty penaltypenaltypenalty ahora sí tenía Meetrich los ojos abiertos protestas pero al final bueno parece que va a tirar Da Romano nerviosismo en los dos banquillos consultas sí por fin va a tirar Da Romano se concentra golpea el suelo con la puntera de la bota izquierda como siempre se santigua si ahora sí se lanza mientras el proyectil, dejando atrás la boca del silenciador, alcanza con precisión su fácil objetivo, señalado ya por el puntito del haz infrarojo, y, ante el estupor y luego la ira incrédula de los tres tifosis que ocupan el sofá, estalla la pantalla.

martes 13 de octubre de 2009

EL DELITO NUNCA GANA

Entre todos, conseguimos reducir al atracador y meterlo en un frasco.

miércoles 7 de octubre de 2009

UNA IMAGEN DEL PARAÍSO

Esto es un hombre que se despierta, se levanta de la cama y todo eso. Cuando entra en la cocina, medio dormido, lo segundo que hace es mirar el calendario de pared: 25 de octubre; el día anterior, 24, está tachado en rojo y se encuentra en la columna de los martes, pero el día de hoy no se encuentra en ninguna columna: aparece como montado entre la de los martes y la de los miércoles. El hombre no comprende y escudriña con atención, para explicárselo. No puede ser. Pero el tiempo está pasando, el minuto perdido le va a hacer que pierda el metro y ya van tres veces este mes que llega tarde. Y sin embargo, así es: ni martes, ni miércoles. Marca el número de información, angustiado.
- ¿Digamé? ¿en qué pod...
- ¿Que día de la semana es hoy?
Una voz no ya fría, escalofriante, le contesta.
-Hoy no es ningún día de la semana.
No se atreve a mirar por la ventana, pero es lo cierto que no llega ningún ruido de la calle. Tal vez está soñando; enciende la radio y, como para asegurarle que se equivoca, un locutor aclara:
- Son las ocho y media, las siete y media en Canarias, de este veinticinco de octubre, que no coincide con ningún día de la semana.
Eso no lo convence, sin embargo: también puede estar soñándolo. Se para a pensar un largo rato. Ya no siente ninguna angustia. Sonríe. Toma un sorbo de café y nota que empieza a estar frío. Lentamente, se prepara otro. Acaba de darse cuenta: tanto si está soñando como si no, en sueños o de verdad, qué importa, tiene el día entero para él. El día o, tal vez, la Eternidad.

jueves 1 de octubre de 2009

YO CONMIGO

No puedo estar más cerca de mí, me estoy pisando los talones.

miércoles 13 de mayo de 2009

MANDO


Prepárate para un descuento de tu placa la satisfacción de un acabado perfecto pensado para bajarte lo que quieras para bajarte lo que quieras tú decides tu look tu gente tu música tus bacterias protegidas con airbag en todos los asientos ya yo se los dije que ese sujeto efecto lifting efecto mojado efecto planchado efecto comprobado pero qué quiere conseguir este gobierno presentándonos semejante superoferta en todas las marcas de una política electoralista de serie con CD incorporado más volumen rizos más definidos cuando el canguro macho olisquea ávidamente una gran marca como ésta te garantiza las declaraciones en rueda de prensa del novio de la hermana de la expareja del presunto espacio interior amplio colecciona esta oportunidad única con chubascos generalizados en el centro-norte y tu dinero en una cuenta un estilo un detergente un placer crujiente una decisión inteligente donde las encuestas revelan un aumento un descenso un estancamiento un fortalecimiento ya cállate boludo con la compra ven súbete bájate llévate tráete ponte quítate sal entra dinos danos más menos más menos adelante te damos te ofrecemos te ofrece te ofre te of no me dejes mi amol.